(Consta de dos videos)
El problema actual del divorcio no puede resolverse citando simplemente sentencias aisladas de Jesús en su respuesta a una pregunta capciosa. Su doctrina se opone al legalismo, el no vino a reglamentar. Lo grave fue bajar el evangelio a nivel de código. Las excepciones que añade Mateo representan la primera etapa del proceso en que las palabras de Jesús se consideraron ya como leyes, pero en su forma original son principios operativos muy penetrantes, por su carácter espiritual. En situaciones especiales habrán de ser interpretadas a la luz de Jn 16,13: “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os enseñará toda la verdad”.
La sentencia de Jesús en Lc 16,18 deja a la mujer en peor en situación de la que estaba: la repudiada queda como desecho de la vida. ¿Cómo integrar esta sentencia “dura”, “inhumana”, en la figura de Jesús, tan profundamente humana que para ello necesita ser divina?
¿Vuela demasiado alto para nosotros los más bajitos? Un momento potencial de desamor. Había en Israel innumerables mujeres divorciadas en soledad. La sentencia se sitúa en la perspectiva de la voluntad pura de Dios, en la perspectiva teórica del matrimonio, y no de la mujer postergada. ¿Es sólo para los elegidos? Presupone que los hombres son “sanos”. La prohibición de casarse con la repudiada quita a la mujer la mínima protección jurídica que aún posee y establece unas relaciones intolerables y falaces. ¿No hay un contraste con el núcleo del mensaje de Jesús: el amor incondicional de Dios al hombre? ¿Hasta qué punto una institución puede ser recipiente del núcleo de la ética neotestamentaria, “la ley de Cristo” (Sal 6,2), del amor?
¿Qué relación guarda el amor de Dios al hombre con el postulado incondicional de la indisolubilidad del matrimonio? Ambas cosas se dan, pero sin estar ligadas por una reflexión sistemática. ¿Fidelidad libre? ¿De qué modo la fidelidad exigida por Dios permanece libre sin relativizarse?
¿Puede ser hoy la monogamia estricta, de por vida- y esto significa sinceridad, autenticidad-, instrumento excelente del amor?
El matrimonio único no es ya una institución obvia y evidente (para muchos; sólo puede ser aceptable si es elegido y querido por dos personas deliberadamente. En los lazos del amor asciende a lo más bello; sin él quedan sólo las cadenas.
¿Toma la sentencia realmente en cuenta la situación social y psíquica de los hombres de aquel entonces? Pensamos, ante todo, aunque no sólo, en las mujeres divorciadas.
Los tiempos han cambiado. Es cuestionable aplicar al hombre de hoy los esquemas mentales de hace dos mil años. Tampoco es de recibo el: cúmplase la ley, aunque perezca la vida. Porque Dios es el amigo de la vida