No hay filosofía que pueda explicar este fragmento de vida que es el hombre.
Nos traen y nos llevan sin contar con nosotros.
Todos experimentamos que hay algo indisponible que dispone de nosotros, a pesar de nuestra modernidad. Todos vivimos el estar fundamentados en lo otro.
Ser hombre es saber de sí mismo y a la vez saber que estamos en otras manos. De ahí ha nacido la conciencia infeliz, no somos dueños de nuestro destino.
Ateos, agnósticos o creyentes tenemos las mismas dificultades