El corazón humano, de miseria y de grandeza. De amor y de odio. Cielo e infierno.
Sabemos amar, y cómo no, odiar.
¿Me es lícito odiar a mi enemigo?
El corazón humano, de miseria y de grandeza. De amor y de odio. Cielo e infierno.
Sabemos amar, y cómo no, odiar.
¿Me es lícito odiar a mi enemigo?
El hombre hace una imagen de sí mismo y pone debajo “Dios”. Se matan unos a otros y lo hacen “en nombre de Dios”. Le aplicamos a Dios nuestro corazón, proyectamos una imagen de nosotros mismos. Amor y odio, y así hemos hecho un Dios de dos caras. El Dios Padre y el que condena, un Dios demonio, envenenando a Dios hasta nuestros días.
Es un anacronismo enorme seguir hablando de Dios, con la imagen del hombre de hace 2000 años