Déficit, deuda, culpa

El creador me da a mí, para mí. Libre. Sin orillas, abierto al infinito, abierto a al reino del ser. Aquí está el misterio del hombre, siempre caminando hacia sí mismo, siempre conviviendo con la brecha entre el ser y el deber ser. En déficit, y por tanto en deuda, porque somos imperfectos.