Las parabolas

Distancia entre realidad y parábola: toda poesía, todo arte de calidad, nos transporta a un mundo donde las cosas no suceden como en éste, en que lo que cuenta es la proporción entre trabajo y remuneración. Otro mundo es posible. Lo “inefable” manifiesta que la parábola se nos escapa como algo indisponible, inmanipulable, por encima de lo útil. En el círculo supremo hay un último misterio y la luz del entendimiento se apaga tristemente. Dos mundos: uno donde todo es habitual, reflejo de nosotros mismos; otro que sólo el arte nos descubre, un mundo distinto y más esencial, que hace percibir a Dios como lenguaje de amor, el reino del Padre que no es tiránico ni arbitrario.

La soledad

La soledad radical es el no sentirse amado.

El primer momento de la soledad es esencial al yo porque el yo es único, no es parte de nada ni de nadie, suelto de todo, en libertad… y en su primer momento es soledad.

El segundo momento, es salir de sí mismo en comunión con el tú.

La soledad última se manifiesta con toda su dureza en la muerte.

Las caras del amor

El amor es el motor de la vida.

Todo ser viviente puja por llegar a ser el mismo, a su plenitud, por obra del amor

“¿Cómo hemos nacido? Por amor

¿Cómo nos perderíamos? Sin amor”

                                            Goethe

El silencio de Dios

“¿Está o no está Dios con nosotros?”, preguntaba el pueblo de Israel en su camino por el desierto.

Nosotros nos preguntamos: “¿Nos has abandonado?”

El silencio de Dios es el fundamento universal del agnosticismo actual. La experiencia más amarga del hombre de hoy.

La falta de comprensión.