El Pecado y el Perdón

Nunca trates al hombre ni en ti, ni en los demás, como mero medio. Siempre como fin.  El pecado es el atentado contra el orden del amor.

Solo vivimos una vez, una vez nada más. El ser es irreversible, la acción irreparable. El perdón es necesario. Es la justicia de la sensibilidad.

Para perdonar es necesario amar. ¿Cuál es la ley de la madre? el amor;  ¿cuál es su justicia? el perdón.

Francisco Seoane

¿tiene la vida un sentido y el hombre un destino?

Amable lector, no sé tu nombre, ni puedo verte, ni hablar contigo, pero eres un hombre como yo y también vas de camino. Todos vamos de camino hacia el mismo destino. No olvidaré a aquellos monjes budistas hinayánas que me decían: «también nosotros queremos salvarnos». Durante el camino es fundamental la solidaridad, y el que espera, espera para todos. La verdad no la llevamos, ella nos lleva.

«Hermano, yo no puedo darte mi corazón, pero te doy mi palabra» mi pobre palabra escrita, huérfana, incapaz de defenderse y ayudarse a sí misma, pero que rompe el cerco del espacio y del tiempo, como pájaro del espíritu, y espero que la acojas como a un niño que quiere decirte algo. Si fuese así, mi trabajo ya está justificado. Vale más el aprecio de un alma sola que el mundo entero.

Somos una pregunta, buscadores de sentido, y quien encuentra sigue buscando. Pero «no me buscarías si Yo antes no te hubiera encontrado». En la pregunta va implícita la respuesta. Y ante aquél que busca siento todo mi respeto. Si estas páginas te ayudaran en algo….

Francisco Seoane